Mercedes Sanz de Urquiza

“El arte lava del alma el polvo de la vida cotidiana…”

– Pablo Picasso

Mercedes Sanz de Urquiza

Nací en Argentina, hija de padres diplomáticos, por ende, me crié junto a mis hermanos en diferentes países del mundo. Gracias a Dios una familia maravillosa, la cual siempre me dio apoyo y amor incondicional, con sus momentos duros, pero mayoría felices.

Desde chiquita dibujaba en todo momento, las clases (en las que me aburría) eran los lugares ideales para ponerme a crear.

Al llegar a la mayoría de edad tenía que decidir por estudiar una carrera y mi padre quería que estudie bellas artes. Pero no me anime y decidí dedicarme al derecho, de lo cual no me arrepiento en absoluto. Con dudas, ya entrada la carrera, dudaba si cambiarme a historia o filosofía, pero jamás siquiera una duda de si seguir dibujando.

Tuve mis momentos con el arte, si bien siempre dibujé, comencé tarde en talleres, era inconstante, pero siempre volvía, no lo podía dejar. Y en momentos me ponia meditar sobre el don que me dio Dios, el cual sentía que no debía desaprovechar, sino todo lo contrario. Pero fue una búsqueda que tampoco fue fácil…

Una vez una amiga de mis clases de arte me dijo “Mechi, cada vez que estas mal del corazón dejas de pintar, pero cuando estás bien volves” y me hizo recapacitar de lo que amo pintar, no me quedaba claro si era una pasión o un hobby, hasta que otra amiga me dijo “Mechi, esto es de lo que queres crecer, esta es tu pasión”.

Hay gente que tiene las cosas más claras, Dios me ha tenido que llevar por diferentes caminos hasta darme cuenta de lo que realmente amo y agradezco de que haya sido así.

Hoy camino por las calles con una sonrisa en la cara, porque a pesar de que en mi vida no tenga todo perfecto tengo cosas increíbles y una de las más importantes es poder soñar despierta con el arte.